Montamos el mismo sistema de reservas en tres versiones: una de seis pasos, una de cuatro y una de tres. Mismo negocio, mismo tráfico, misma semana.
Lo que salió
La versión de tres pasos fue la única que la gente terminaba sin dudar. En las otras dos, el abandono se concentraba siempre en el mismo punto: el momento de pedir datos personales antes de enseñar la disponibilidad.
La conclusión que aplicamos a todos los proyectos
Primero se enseña lo que hay libre. Los datos se piden al final, cuando el cliente ya ha decidido. Parece obvio y casi nadie lo hace así.
Si quieres verlo funcionando en tu negocio, pídenos el diagnóstico y te lo montamos en pruebas.
